(Contenido del programa en DIEZTV, del 24 de marzo de 2026)
Cuando
estalla una guerra, muchos de los que tienen inversiones entran en pánico y se
precipitan en decisiones económicas que, la mayoría de las ocasiones, empeoran
su situación económica.
Con la
guerra de Irán, nadie sabe cuanto van a durar el conflicto con sus flecos y
extensiones. Y mucho menos con una presidente de EEUU como Trump, que es capaz
de cualquier barbaridad en un momento, como nos ha demostrado en este
conflicto. Incluso de decir una cosa y la contraria en cuestión de segundos. En
mi opinión algo más que un loco.
En
situaciones como esta, o para otras que seguro están por venir, los entendidos
dan una serie de consejos para afrontarla con el menor riesgo y perjuicio
posibles. Y, como muchos de nuestros espectadores tienen alguna inversión ya
sea en acciones, fondos, u otros activos financieros, les puede interesar
escuchar estos consejos.
1. NO
DEJARSE ARRASTRAR POR EL PÁNICO. Tras los conflictos los mercados, en algún momento, se recuperan,
y el miedo hace que el inversor se salga en el peor momento.
2. DIVERSIFICA TUS INVERSIONES. Ante una situación tan compleja, tienes que proteger tus inversiones. Diversifica para que no depender de una única noticia negativa o una crisis concreta. Combina acciones y obligaciones, sectores diferentes y exposición geográfica variada. La diversificación no impide las caídas, pero sí reduce la probabilidad de que un shock geopolítico descomponga su patrimonio. En concreto la guerra de Irán tiene unas consecuencias difíciles de medir. La tensión más fuerte recae sobre el petróleo y el gas, con la incertidumbre del cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa gran parte del petróleo mundial. No es el escenario más probable, pero, de ser así, seguiría disparando los precios de la energía, frenando la economía mundial. Y aunque eso no les interesa ni a los iraníes ni a los americanos, viendo a sus respectivos líderes, no es descartable.
3. EVITA
LAS APUESTAS “POR EMOCIÓN”. En todas las crisis reaparecen las mismas
tentaciones, invertir en oro, petróleo o defensa. Pero llegar tarde a la moda,
implica comprar caro y vender barato. Invertir no es reaccionar al Telediario,
sino sostener una estrategia que no dependa del estado de ánimo.
4.
INVIERTE
PROGRESIVAMENTE. Si tienes dinero para
invertir, repartir las compras en el tiempo reduce el riesgo de entrar justo
“el peor día”. No se trata de adivinar el mínimo, sino de suavizar el impacto
de la volatilidad con disciplina. La inversión periódica obliga a actuar con
método cuando el ruido invita a paralizarse o a precipitarse.
5. REEQUILIBRA
TU CARTERA, PERO NO EMPIECES CON LAS COMPRA-VENTAS. Cuando los mercados caen,
la cartera se desequilibra. Pero lo más sensato es reequilibrar con pequeños
ajustes y no con compraventas generalizadas.
6. NO VIGILES CONTINUAMENTE TU CARTERA. Analizar
cada movimiento continuamente está demostrado que alimenta las decisiones
impulsivas. Si su horizonte es, como debe ser, el largo plazo, vivir cada día
como si fuera un examen solo aumenta la probabilidad de equivocarse.
7. SI
VENDES ALGO, HÁZLO CON UN PLAN DE VUELTA AL MERCADO. Reducir EL riesgo puede tener
sentido, pero vender “para quedarse fuera” es el verdadero peligro. El daño
suele venir de salir tras la caída y no volver a entrar en el rebote, que
siempre acaba por producirse. Si decides vender, marca por adelantado las
condiciones de retorno: cuánto, cuándo y cómo volverás a invertir. La
disciplina, en tiempos de guerra y volatilidad, es tu mejor protección.
Se lo que algunos me van a decir, que muy bonitos los consejos, pero que la práctica es otra cosa. Y es cierto que mantener la calma en tiempos de crisis es complicado. Pero estas recomendaciones de especialistas que conocen bien los mercados financieros y han vivido cantidad de crisis mundiales, supone una experiencia acumulada y la certeza de que lo peor es actuar sin una disciplina y movido sólo por el pánico. Quienes tienen inversiones harían bien en escucharlas y aprender de la experiencia.



