jueves, 18 de junio de 2026

VALOR DE REFERENCIA CATASTRAL: GUÍA RÁPIDA PARA ENTENDER QUÉ ES Y POR QUÉ IMPORTA

      (Contenido del programa en DIEZTV, del 16 de junio de 2026) 



Desde enero de 2022, el "valor de referencia" del Catastro se ha convertido en un dato clave para quienes compran o venden una vivienda, o la heredan o la reciben de sus padres.Y, cuidado, porque es frecuente confundirlo con el valor catastral. Este es un concepto diferente que determina cuanto vas a pagar de impuestos en la transmisión de un inmueble. O sea, que aquí te juegas mucho dinero.

El valor de referencia es una estimación de lo que vale realmente cada vivienda. Y para eso, el Catastro comprueba los precios de compraventa de inmuebles registrados ante notario en el año anterior. Y tiene en cuenta la ubicación del inmueble, la superficie, la antigüedad, el estado de conservación o las características de la zona. Teóricamente, su objetivo es aproximarse lo más posible al valor real de esa vivienda o local o finca. Aunque la ley establece que no debe superar dicho valor.

Y es tan importante porque es el valor que se utiliza como base mínima para calcular algunos impuestos: sobre todo el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP), que pagan quienes compran una vivienda usada; el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, para quien hereda la vivienda o la recibe como donación de un familiar; y para otros supuestos relacionados con Actos Jurídicos Documentados. Y esto es importante, porque aunque una vivienda se compre por un precio inferior, Hacienda puede exigir que los impuestos se calculen utilizando el valor de referencia, si este es el más alto.

Para entenderlo mejor, un ejemplo: una vivienda se vende por 100.000€, pero en el Catastro figura como vrc 105.000€, el comprador deberá pagar los impuestos sobre los 105.000€, no sobre los 100.000€. Aunque, posteriormente puede alegar, con pruebas, que el valor real del inmueble era el de 100.000€ y no el de 105.000€.

Pero puede darse el caso contrario, vivienda que se vende a 120.000€, cuando aparece que el valor de referencia es de 105.000€. Aquí el impuesto se calcula sobre los 120.000.

Resumiendo, siempre pagas sobre el precio más alto, ya sea el valor de referencia o el valor de venta.

¿CÓMO ME ENTERO DEL VALOR DE REFERENCIA DE MIS INMUEBLES?

Lo puedes consultar, gratuitamente, en través de la sede electrónica del Catastro, para lo que vas a necesitar certificado digital, DNI electrónico o sistema Cl@ve. O puedes obtenerlo por teléfono o presencialmente en las oficinas del Catastro.

Y, si vas a realizar una compra de vivienda, o una venta, o vas a recibir una herencia o una donación, es muy recomendable que revises este valor antes de seguir con ella. Porque un error en la información utilizada por el Catastro puede provocar que el valor asignado sea superior al que realmente corresponde al inmueble, aumentando innecesariamente los impuestos, o al revés, que indiques un valor inferior y Hacienda te llame a capítulo.

¿Y ESTE VRC NO ES LO MISMO QUE EL VALOR CATASTRAL DE TODA LA VIDA?

NO. El valor catastral, ese de toda la vida, es el que se utiliza para calcular impuestos como el IBI y suele ser bastante inferior al precio de mercado. O sea, valor catastral para el IBI, valor de referencia, para ventas, donaciones y herencias.

Sucede poco, pero sucede, que algunos inmuebles no tienen valor de referencia. Aquí la normativa establece que los impuestos se calculan tomando el mayor valor entre el declarado por las partes, el precio pactado o el valor de mercado.

En definitiva, el valor de referencia se ha convertido en un elemento fundamental del sistema tributario inmobiliario. Y conocerlo antes de comprar, vender, heredar o donar una vivienda te va a evitar sorpresas y te va ayudar a planificar correctamente los costes fiscales de la operación.

Y SI NO ESTOY DE ACUERDO CON ESE VALOR DE REFERENCIA, ¿QUÉ HAGO?

Puedes impugnarlo, pero sólo tras hacer una compra, una herencia o una donación. Vas a tener que presentar pruebas, como una tasación de un perito, un arquitecto, un aparejador, que aporten fotos y cualquier documento que apoye ese criterio. Aquí puede valer que la vivienda está en mal estado, que hay errores en la superficie o en otros datos de los que tiene el Catastro. 

miércoles, 10 de junio de 2026

DÓNDE PONER TUS AHORROS: GUÍA SENCILLA SOBRE CUENTAS, DEPÓSITOS, BOLSA Y OTRAS INVERSIONES, SIN SER EXPERTO

     (Contenido del programa en DIEZTV, del 2 de junio de 2026) 

Son muchas las personas que quieren “poner a trabajar” sus ahorros, pero el mundo financiero les parece complicado. Y lo es. Por eso vamos hacer un repaso muy básico de que opciones tenemos para mover nuestro dinero en ese mundo.

PARA EMPEZAR, MI PERFIL DE AHORRADOR O INVERSOR

No todas las inversiones sirven para lo mismo. Por eso tengo que tener claro cuáles son mis prioridades. Si es la seguridad de que pase lo que pase no voy a perder nada, o si busco ganar más dinero asumiendo algún riesgo, o si estoy en medio y mezclo ambas cosas.

Y una circunstancia importante, cuándo voy a necesitar mi dinero. Si puedo dejarlo 1, 5 o 10 años, o si voy a necesitarlo para una casa, un coche, una boda o un negocio en un plazo determinado

Y AHORA, LAS OPCIONES

La más básica es la cuenta corriente o cuenta de ahorro. El dinero está disponible en cualquier momento y el riesgo es muy bajo. Son útiles para guardar el dinero del día a día. Pero ofrecen intereses pequeños o directamente ninguno. El saldo no baja, pero con el tiempo pierdes poder adquisitivo por el aumento del coste de la vida.

Un paso más allá están los depósitos a plazo fijo. Aquí dejas el dinero “bloqueado” durante un plazo, 6 meses o un año, a cambio de un interés fijo conocido desde el principio. Es sencillo y seguro, dentro del límite cubierto por el fondo de garantía de depósitos, 100.000 por titular. Desventaja: el dinero queda menos disponible, la rentabilidad es moderada y en el mejor caso apenas llega a la subida del IPC.

Seguimos con las Letras del Tesoro, Bonos y Obligaciones del Estado. Aquí estás prestando dinero al Estado a cambio de intereses. Las Letras van de los 3 a los 12 meses y los bonos y obligaciones a más largo plazo, de 3 a 30 años. Son muy seguras, aunque su rentabilidad cambia según la situación económica.

Y llega otra categoría, las acciones. Comprar una acción es adquirir una pequeña parte de una empresa. Si la empresa crece y gana dinero, la acción puede subir y repartir dividendos. Pero también puede bajar con fuerza. Eso sí, ofrecen potencialmente más rentabilidad a largo plazo, aunque con mucha volatilidad. Son adecuadas para quienes aceptan que habrá épocas de pérdidas temporales.

Para reducir riesgo tenemos los fondos de inversión. En lugar de comprar una sola acción o un solo bono, el dinero de muchos inversores se agrupa y un gestor profesional lo reparte entre distintos activos. Hay fondos conservadores, mixtos, de bolsa internacional, tecnológicos y muchos más. Su ventaja principal es la diversificación: “no poner todos los huevos en la misma cesta”. Tienen alguna ventaja fiscal importante.

Muy relacionados están los ETF. Funcionan como un fondo, pero se compran y venden en bolsa igual que una acción. La mayoría replica índices como el IBEX 35. Tienen comisiones más bajas que los fondos y permiten invertir de forma sencilla.

Uno más, los planes de pensiones. Están pensados para ahorrar de cara a la jubilación. Tienen ventajas fiscales, pero el dinero queda menos accesible hasta determinadas situaciones. Son útiles como complemento, aunque conviene revisar bien las comisiones y el tipo de inversión que realizan.

También existen inversiones inmobiliarias, como comprar una vivienda para alquilarla. Muchas personas las consideran seguras porque son activos físicos, pero implican gastos, impuestos, mantenimiento y riesgos de impago o bajadas del mercado. No siempre son tan simples ni tan rentables como parecen.

En el extremo más arriesgado están los derivados financieros, como futuros, opciones o CFDs. Son productos complejos que apuestan sobre el movimiento de precios de otros activos. Permiten ganar mucho dinero rápidamente, pero también perderlo. Completamente inadecuados para personas sin experiencia.

Las criptomonedas también merecen una mención, sobre todo para los más jóvenes. Han atraído mucha atención por sus enormes subidas, pero sus precios pueden cambiar bruscamente en pocas horas. Son inversiones muy especulativas y de alto riesgo. No entres.

RESUMIENDO

La gran lección es que no existe la inversión perfecta. Cuanta más seguridad se busca, normalmente menor es la rentabilidad. Y cuanto mayor es la posibilidad de ganar dinero, mayor suele ser el riesgo de perderlo.

Antes de invertir conviene hacerse tres preguntas: cuánto riesgo puedo soportar, cuándo necesitaré el dinero y cuánto entiendo realmente el producto. Porque en finanzas, comprender dónde se pone el dinero es casi tan importante como el dinero mismo.